Más rápido, más práctico y tan seguro como un documento en papel, el consentimiento electrónico se ha desarrollado desde principios de los años 2000, en particular gracias a la ley del 21 de junio de 2004 sobre la confianza en la economía digital.
El eConsent permite ahora garantizar que los pacientes o voluntarios potenciales estén plenamente informados, a pesar de la multitud de información proporcionada, tradicionalmente en papel.
Principales beneficios
Una ley no es suficiente para promover esta nueva forma de trabajar. El consentimiento electrónico tiene numerosos beneficios y también es más respetuoso con el medio ambiente, ya que no requiere impresión ni transporte:
- Evita que un documento se pierda en el camino hasta el destinatario.
- Permite tener solo documentos originales.
- Su creación y configuración son rápidas.
- Evita errores y permite una verificación más rápida y remota.
- Proporciona mejor información a los participantes para permitirles tomar decisiones informadas mediante elementos multimedia interactivos.
- Garantiza mayor fiabilidad, trazabilidad y seguridad en los intercambios.
- Se adapta a la perfección a los estudios descentralizados y multicéntricos.
- Reduce costes, ya que una vez redactado el contrato, bastan dos o tres minutos para completar las firmas y garantizar su envío y recepción por los distintos destinatarios.
Se combina cada vez más con el uso de la teleconsulta e imágenes, sonido, vídeo y casillas de verificación para facilitar el proceso de consentimiento y la comprensión del participante a distancia. El eConsent facilita el acceso a la información legal y a las diversas preocupaciones del paciente, lo que mejora su empoderamiento, retención y cumplimiento, sobre todo en estudios descentralizados.
Se ha visto impulsado por la pandemia de COVID-19. Utilizado en todo el mundo, el eConsent se está convirtiendo en el estándar de la investigación clínica.











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